SECRETOS Y MENTIRAS DE EL CÓDIGO DA VINCI:
Todo El Código Da Vinci está basado en secretos: sociedades secretas, conocimientos secretos, documentos secretos e incluso, familias secretas.
El secreto más importante, por supuesto, se refiere a Jesús y a María Magdalena. Los personajes de Brown afirman con frecuencia que el conocimiento tradicional cristiano de la vida de Jesús y de su ministerio es falso. Esto significaría que el Nuevo Testamento, y la base de ese conocimiento, no merece ser considerado como una fuente de información.
Ya está. Así lo afirma la novela y no da más explicaciones. Déjate intrigar por las posibilidades, si quieres, pero si das crédito alguno a las supuestas afirmaciones históricas de El Código Da Vinci, llevarás las cosas a su final lógico; al rechazo del relato de Jesús que hace el Nuevo Testamento, de su misión y de los primeros tiempos del cristianismo.
¿Es una postura razonable? ¿Será realmente inútil el Nuevo Testamento o, lo que es peor será un fraude?
Consideremos también esto: ¿Acaso las fuentes que emplea Brown sobre Jesús son realmente superiores a las del Nuevo Testamento?
Por ejemplo, todos esos otros “evangelios”, de los que hablan continuamente los personajes de Brown, esos misteriosos escritos. ¿Hemos de creer que dicen la verdad sobre Jesús sólo porque ellos así lo afirman? Veamos.
Evangelios gnósticos:
Como ya hemos apuntado, las ideas de Brown sobre Jesús, María y el Santo Grial proceden de libros pseudo-históricos como El enigma sagrado y La revelación de los Templarios. No obstante cuando describe lo que asegura ser la auténtica naturaleza de la misión de Jesús y el papel de María Magdalena en ella, se remite a otras fuentes.
Concretamente, en la página 305 y siguientes, el personaje del historiador, Teabing, se refiere a Los Evangelios gnósticos, como pruebas de la historia que está urdiendo sobre Jesús. Dice que hablan de “la misión de Cristo en términos muy humanos” y cita algunos pasajes que describen la estrecha relación que existía entre Jesús y María Magdalena, una relación que habría provocado los celos de los apóstoles.
Según Teabing, todo ello revela el auténtico papel de María Magdalena como paladín y preeminente destinataria de la transmisión de la sabiduría de Jesús, y crea el marco adecuado para el enfrentamiento entre ella y Pedro, un enfrentamiento que emana claramente de otras teorías procedentes de distintos libros.
Pero ¿hacen honor a tal dislate esos escritos? ¿Hemos de confiar en que nos dicen la verdad sobre la vida, el mensaje y la misión de Jesús? Y ¿es realmente un ser “humano” encantador el Jesús que nos presentan, como afirma Brown?
Claramente, los “Evangelios gnósticos”, como se les llama, son documentos reales. Tienen siglos de antigüedad, desde luego, pero, hablando con propiedad, no son evangelios, sino el resultado de un movimiento confuso y difícil de precisar, muy extendido en el mundo antiguo durante los siglos II y III y cientos de años después.
El gnosticismo no fue un movimiento organizado. Era claramente distinto de las sectas gnósticas, pero sus conceptos y las líneas de pensamiento se infiltraron en otros sistemas intelectuales de la época. Se podía comparar con el impacto del movimiento del “sé tú mismo” americano, y del “saca lo mejor que hay en ti”, de los últimos veinte años. Parece que, mires donde mires, oyes recomendaciones tales como “sé tú mismo”. Lo verás impregnado en los programas de televisión, las películas, la música, los negocios, la educación e incluso, las iglesias. No es un movimiento organizado, no tiene un liderazgo central, se manifiesta de distintas formas, unas más explícitas que otras, pero, claramente, está ahí.
El pensamiento gnóstico, distinto en los diferentes lugares y épocas, suele implicar unos cuantos temas constantes:
• El origen de la bondad, de una vida auténtica, es lo espiritual.
• El mundo material y corpóreo es funesto.
• La grave situación de la humanidad se debe al encarcelamiento de ese “destello” espiritual dentro de la prisión del cuerpo material.
• La salvación –o liberación de este espíritu aprisionado– se logra alcanzando el conocimiento (“gnosis” significa conocimiento).
• Son escasas las personas dignas de llegar a ese conocimiento secreto.
En el mundo antiguo existían infinitas variaciones del pensamiento gnóstico, algunas de las cuales incluían jerarquías elaboradas y ritos complicados.
Inevitablemente, los elementos gnósticos se abrieron camino dentro de la ideología de algunos cristianos (tal como el lenguaje del esfuerzo personal y del “sé tú mismo” se ha deslizado sigilosamente en el modo en que hablamos de nuestra fe). Durante los siglos II y III, el gnosticismo tuvo un atractivo especial y planteó a los pensadores cristianos su primer desafío teológico real. Generalmente las versiones gnósticas del cristianismo denigraban al Antiguo Testamento, rebajaban o negaban la humanidad de Jesús e ignoraban su pasión y su crucifixión.
Los gnósticos escribían sobre sus creencias, atraían a sus seguidores y los captaban con su enseñanza y sus ritos secretos. Durante los primeros años de su edad adulta, el gran san Agustín fue miembro de una secta gnóstica llamada los Maniqueos, que por cierto, abandonó tras haber comprobado honradamente lo absurdo y lo inconsistente de dicha enseñanza.
Contra las herejías: Algunos trabajos de los siglos II y III que proporcionan una versión sobre la réplica de los cristianos al gnosticismo; son fáciles de acceder en bibliotecas o en Internet: Adversus Haereses, de Ireneo, Adversus Marcionem, de Tertuliano, y Philosophumena o Refutación de todas las Herejías, de Hipólito.
Los documentos que Brown emplea para ofrecer la imagen de Jesús son realmente los mismos que muestran los seguidores de la versión gnóstica del cristianismo. Esta corriente de pensamiento se desarrolló durante los siglos II y III, lo que significa, pues, que aquellos escritos, que se supone que revelan un conocimiento secreto y verídico de Jesús, proceden de ese mismo período: es decir, más de cien años después de la misión de Jesús y muy posteriores a cualquiera de los libros del Nuevo Testamento, que fueron compuestos a finales del siglo I.
Así, con un criterio amplio y honesto, debemos preguntarnos por qué razón tendríamos que creer, que esos documentos posteriores nos hablan mejor de los acontecimientos reales, que los documentos anteriores, más cercanos a esos acontecimientos.
Los «otros» Evangelios:
Estudiemos ahora los dos documentos a los que los personajes de la novela de Brown prestan una atención especial: el supuesto Evangelio de Felipe y el supuesto Evangelio de María, de los cuales extrae Teabing unos pasajes que indican una íntima y personal relación entre Jesús y María Magdalena, y según llos cuales esa relación provocaba los celos de los apóstoles.
El Evangelio de Felipe es uno de los documentos hallados en Nag Hammadi, Egipto, en 1945. El sorprendente descubrimiento, conservado en una vasija, constaba de una colección de 45 títulos diferentes, excluidas las copias. Estaban escritos en copto (el lenguaje egipcio traducido a caracteres griegos), copiados por unos monjes anónimos, y casi todos incorporaban algunas ideas gnósticas y varios de ellos reflejan las creencias de los cristianos gnósticos. Basándose en las características de algunas envolturas, los expertos opinan que tales documentos fueron escritos en la segunda mitad del siglo IV, aunque algunos de los originales, de los que existe copia, son ciertamente anteriores.
No muy anteriores por otra parte. Según indica Philip Jenkins en su libro The Hidden Gospels, los expertos datan El Evangelio de Felipe –del que Teabing lee un párrafo sobre María como «compañera» de Jesús– del 250 d.C. como el más antiguo.
Puede recibir el nombre de «evangelio», pero difícilmente muestra cualquier materia en común con los Evangelios y como la mayoría del material gnóstico, emplea un estilo completamente distinto. El lenguaje de los Evangelios canónicos es claro y firme, y destaca la pasión, muerte y resurrección de Jesús. El Evangelio de Felipe es un conjunto de frases inconexas y capciosas en forma de diálogo que reflejan claramente el pensamiento gnóstico.
Lo mismo podemos decir de El Evangelio de María, un texto procedente también de Nag Harnmadi. Es más corto que el de Felipe y tiene algo más de trama por así decirlo. Jesús habla con sus discípulos antes de partir. María Magdalena trata de animarlos compartiendo con ellos algunas de las enseñanzas de Jesús, enseñanzas que algunos apóstoles aceptan y otros discuten. Estudiaremos con más detalle este documento, pero ahora tratemos de valorarlo como fuente de información sobre la vida y enseñanzas de Jesús.
Parte de lo que María Magdalena describe en este documento es el ascenso del alma a través de varias etapas de la vida después de la muerte. Refleja claramente el pensamiento gnóstico de finales del siglo II, y por esta razón, la mayoría de los expertos lo datan, como mucho en este período.
Brown sostiene la afirmación de su personaje Teabing, según la cual, los documentos de Nag Hammadi, así como los Pergaminos del Mar Muerto, relatan la «verdadera historia del Grial». Esto es realmente curioso. Dos de los cuarenta y cinco textos de Nag Hammadi describen una única, pero no por ello menos ambigua, relación marital entre Jesús y María Magdalena, un tema que desarrollan las enseñanzas de los gnósticos; pero no hay mención alguna a la «historia del Grial», a pesar de lo que él diga. Además, los Manuscritos del Mar Muerto (descubiertos en 1947 y no en 1950 como dice Brown) no contienen textos cristianos en absoluto. Son los textos de una secta judía eremita, llamada de los esenios, y lamentablemente, no mencionan a Jesús, a María Magdalena o al Grial.
Esto es lo que se deduce de esos escritos gnósticos: tienen valor por lo que revelan sobre los híbridos cristiano-gnósticos del siglo II en adelante. Nos indican el modo en que aquellas comunidades usaron la historia de Jesús que aparece en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas), ampliamente extendidos a principios del siglo II y los manipularon a su conveniencia, hablándonos incluso sobre los conflictos surgidos en el interior de aquellas comunidades.
Y con todo, estos escritos gnósticos no nos ofrecen una información independiente y objetiva sobre Jesús de Nazaret y sus primeros seguidores.
El experto en Sagrada Escritura John P. Meier resume el consenso general entre los eruditos en su libro Un judío marginal, cuando escribe:
«Lo que vemos en estos últimos documentos es... la reacción frente al Nuevo Testamento o la reelaboración de sus escritos por... los gnósticos cristianos con el fin de desarrollar un sistema místico especulativo. Su versión de las palabras y los hechos de Jesús pueden incluirse en unos «escritos sobre Jesús», si se entiende sencillamente como nada que cualquier fuente antigua pueda identificar como procedente de Jesús. Tales escritos son la red barredora de Mateo (ver Mateo 13, 47 a 48), según el cual, los peces buenos de la tradición primitiva deben ser seleccionados para el acerbo de una seria investigación histórica, mientras que los peces malos de la posterior invención y de la manipulación deben ser devueltos al turbio mar de las mentes que carecen de sentido crítico. Nos hemos sentado en la playa, hemos sacado la red y hemos arrojado de vuelta al mar los agrapha, los evangelios apócrifos y el Evangelio de Tomás».
Así, devolvamos al turbio mar los «evangelios» de Felipe, de María y de Tomás. Simplemente, no sirven para intentar comprender la misión de Jesús y la forma del cristianismo primitivo.
INTRODUCCIÓN AL CÓDIGO DA VINCI:
El Código Da Vinci incluye unos elementos atractivos para muchos lectores: intriga, secretos, un enigma, un indicio de romance, la sospecha de que el mundo no es lo que parece y que los poderes establecidos no desean que conozcas la verdad que está ahí fuera.
La novela comienza cuando Robert Langdon, personaje que es profesor de “simbología religiosa” en Harvard (por cierto, esa asignatura no existe), de visita en París, es convocado a la escena de un crimen en el Louvre. Otro personaje, un conservador del museo, llamado Jacques Sauniere, considerado un experto en diosas y en “lo sagrado femenino”, aparece muerto –probablemente, asesinado– en una de las galerías.
Parece que, antes de su muerte, Sauniere tuvo tiempo para colocarse sobre el suelo en la postura del dibujo de Leonardo da Vinci, Homo vitruvianus –la famosa imagen de una figura humana con los brazos extendidos dentro de un círculo– así como para dejar dibujados sobre su cuerpo, con su propia sangre, algunas otras claves relacionadas con números, anagramas y el símbolo de un pentáculo.
En ese momento, aparece en escena sophie Neveu, una criptóloga que es también la nieta de Sauniere. Ha recibido una llamada de su abuelo pidiéndole que vaya a verle para reconciliarse con ella y darle a conocer algo importante relacionado con la familia. Sophie logra descifrar las claves que ha dejado su abuelo, mantiene varias conversaciones con Langdon a propósito del culto a las diosas, encuentra una clave muy importante oculta detrás de otra pintura de Leonardo, y... hasta aquí.
¿Quién mató a Sauniere? ¿Qué secreto guardaba? ¿Qué deseaba que supiera Sophie? ¿Por qué el personaje del “monje” albino del Opus Dei pretendía matar a todo el mundo? El resto de la novela abarca quinientas cincuenta y siete páginas en ciento cinco capítulos, pero, sorprendentemente, su trama, que ocupa poco más de un día, nos remite a varios lugares europeos junto a Langdon y Sophie, en busca de una respuesta que, sencillamente, es la siguiente:
(Perdón por descubrir la trama, pero no hay más remedio que hacerlo).
Sauniere era el Gran Maestre de una oscura sociedad secreta llamada el “Priorato de Sión”, dedicada a la causa de proteger la verdad sobre Jesús, María Magdalena y, por extensión, a toda la raza humana.
Según se nos dice en el libro, originalmente y durante milenios, la humanidad practicaba una espiritualidad equilibrada entre lo masculino y lo femenino en la que se veneraba a las diosas y al poder de las mujeres.
Este fue el mensaje de Jesús. Vivió y predicó un mensaje de paz, amor y unidad humana, y para plasmarlo, tomó como esposa a María Magdalena y le confió el liderazgo de este movimiento. En el momento de la crucifixión, ella estaba embarazada del hijo de ambos.
Pedro, celoso del papel de María, se puso a la cabeza del movimiento formado en torno a Jesús, dedicándose exclusivamente a suprimir la auténtica enseñanza del Maestro, sustituyéndola por la suya propia, y suplantando a María Magdalena como líder de ese movimiento.
María se vio obligada a huir a Francia, donde finalmente murió. Ella y el hijo póstumo de Jesús fueron el origen de la dinastía merovingia francesa, y ella la “deidad femenina” que encarnaba –no una copa material– son el auténtico “Santo Grial”.
¿Fue la familia real merovingia la fundadora de París, como dice Brown? (ver El Código Da Vinci , p. 319). Nada más lejos de la realidad. París fue fundada por una tribu céltica gala llamada los Parisii en el siglo III a.C. Los merovingios hicieron de París la capital del reino franco en el 508 d.C.
De este modo, según la novela, la historia de los dos mil años pasados es, en el trasfondo de los acontecimientos relatados en los libros de historia (por los “vencedores”, por supuesto), la historia de la lucha entre la Iglesia católica, (atención: no el cristianismo en su conjunto, sino la Iglesia católica) y el Priorato de Sión. La Iglesia, después de establecer el Canon de la Sagrada Escritura, las verdades doctrinales e, incluso, el trato con las mujeres, trató de ocultar la verdad sobre el Santo Grial y, por extensión sobre la “deidad femenina”, mientras que los Caballeros Templarios y el Priorato de Sión luchaban por proteger el Santo Grial (que eran los huesos de María), su descendencia y la devoción a lo “sagrado femenino”.
Sauniere custodiaba estos conocimientos, unos conocimientos que Leonardo da Vinci, miembro del Priorato, había incluido en su obra. Además, Sauniere tenía un interés personal en el asunto: él y, en consecuencia, su nieta Sophie pertenecían a la dinastía merovingia. Por supuesto, Sophie desconocía todo aquello y llevaba varios años distanciada de su abuelo porque una vez irrumpió en una habitación secreta de su casa de campo y lo encontró con una mujer en una especie de éxtasis ritual sexual al que acompañaban los cánticos de una multitud de espectadores enmascarados.
Por supuesto, al final veremos que la mujer era su abuela y que lo que hacía con su abuelo en aquella habitación era mantener viva la fe. También nos enteramos de que el “Grial” –los restos de María Magdalena y los documentos que acreditan su descendencia– están enterrados en el interior de los setenta pies de la brillante pirámide de cristal del arquitecto I. M. Pie, situada en la nueva entrada del Louvre, donde, al final de la novela, Langdon cae respetuosamente de rodillas, oyendo, según cree, la sabiduría de los Tiempos a través de la voz de una mujer que le llega desde lo más profundo de la tierra.
Cómo usar este blog de El Código da Vinci:
No necesitas leer El Código Da Vinci para sacar provecho de este blog: te proporciona una sinopsis del argumento que te ayudará a comprender las importantes cuestiones que plantea la novela con objeto de que estés mejor informado cuando las discutas con otros.
Aquí, trataré las cuestiones más frecuentes que se plantean los lectores de aquella novela, especialmente las que se refieren a temas históricos y teológicos. Este blog encierra también un material que corrige y clarifica muchos de los errores e inexactitudes que se contienen en El Código Da Vinci.
Este blog será útil a individuos y a grupos.
Las afirmaciones de la novela dan pie a un propósito más importante. El hecho de examinarlas nos brinda la oportunidad de repasar la enseñanza cristiana sobre la persona de Jesucristo y su misión, la historia de la Iglesia de los primeros siglos, el papel de las mujeres en la religión y la conexión entre la fe apostólica y la fe de nuestros días. Tanto si has leído la novela como si no, espero que encuentres en este blog sobre El Código da Vinci una oportunidad para crecer en el conocimiento de las raíces históricas de la auténtica fe cristiana.
LA VERDAD QUE OCULTA EL CODIGO DA VINCI:
En la primavera del 2003, Doubleday publicó una novela titulada The Da Vinci Code, de Dan Brown.
Desembarcó apoyada por una extraordinariamente intensa campaña de marketing previa a su aparición, y al cabo de poco más de un año, había vendido casi seis millones de ejemplares; y muy pronto podréis ver en cualquier sala cercana una película sobre ella dirigida por Ron Howard (Apolo 13, Una mente maravillosa).
Las estanterías de vuestra librería local están repletas de novelas de intriga, pero parece suceder algo especial con El Código Da Vinci... la gente no habla de ella como de las novelas de James Patterson o John Grisham. ¿Qué está pasando?
Bueno; para decir toda la verdad, lo primero que está pasando es que cuenta con un marketing espléndido. Es importante ser conscientes de que en estos días, si un producto especial va rodeado de un “zumbido”, en la mayoría de los casos se debe a que la compañía ha trabajado duro para crear ese zumbido, como hizo Doubleday con este libro antes de su publicación.
Pero, por supuesto, hay algo más. Una vez que la gente empieza a leer no puede evitar preguntarse por algunas de las desconcertantes afirmaciones que el autor, Dan Brown, expresa en su novela:
• ¿Empleó realmente Leonardo da Vinci su arte para comunicar sus conocimientos secretos sobre el Santo Grial?
• ¿Es cierto que los Evangelios no relatan la verdadera historia de Jesús?
• ¿Estuvieron casados Jesús y María Magdalena?
• ¿Designó Jesús realmente a María Magdalena cono líder de su movimiento, y no a Pedro?
Lo que parece intrigar a los lectores es que los personajes de la novela tienen respuesta a sus preguntas, y que las expresan en el libro como hechos basados objetivamente, apoyados en el trabajo y en las opiniones de historiadores e investigadores. Brown llega incluso a citar libros reales como fuentes de su novela. Naturalmente los lectores se preguntan cómo no habían oído hablar antes de todo esto. Y también se preguntan si lo que dice Brown es verdad y qué implicaciones puede tener para su fe. Después de todo, si lo que narran los Evangelios es falso, ¿no será una mentira todo el cristianismo?
Este blog pretende ayudaros a desenredar todo esto y a explorar la verdad que oculta El Código Da Vinci. Investigaremos las fuentes de Brown y veremos si merecen ser consideradas como testimonios históricos. Estudiaremos la exactitud de sus interpretaciones de los escritos del cristianismo primitivo, sus enseñanzas y sus controversias, unos hechos que han sido ampliamente documentados y estudiados durante cientos de años por investigadores inteligentes y sin prejuicios. Y a lo largo de este blog encontraremos un número sorprendente de errores flagrantes y manifiestos tanto sobre temas importantes como de poca importancia que deberían llamarnos la atención al leer la novela, considerándola como de ciencia ficción.
En El Código Da Vinci se nos recuerda constantemente que las cosas no son realmente como parecen.
Leed este blog sin prejuicios y descubriréis dónde está la auténtica verdad.