LOS SECRETOS DEL OPUS DEI
Algunos han creado en tomo al Opus Dei un ambiente de secretismo, estimulando las especulaciones. Por ejemplo, el Opus Dei no publica la lista de sus miembros ni suelen ir exhibiendo su pertenencia a la Obra.
La razón, podrían decirte, no es porque haya algo malo en ello, sino por un sentido de naturalidad y sencillez junto con la obediencia al Evangelio. Jesús, en el Evangelio de Mateo instruye a sus seguidores para que vivan la santidad, pero que lo hagan en secreto. «Si das limosna, no dejes que tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha». Cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta, y ora. Cuando ayunes, no parezcas triste (¡y podríamos añadir, hambriento!). Lava tu cara, dice Jesús, unge tu cabeza y así nadie verá que estás ayunando.
Este es el motivo de que los miembros del Opus Dei no vayan exhibiendo su pertenencia y sus prácticas de piedad. Consideran que están llamados a ser levadura y luz del mundo, y que viviendo sencillamente, realizan la obra de Dios en su vida diaria.¿Los únicos cristianos?
En todo caso, los católicos romanos que lean El Código Da Vinci tendrían que sentirse halagados. Según el concepto de Brown sobre el pasado y el futuro, el cristianismo se ha encarnado exclusivamente en la Iglesia Católica Romana.
En realidad, este no es el caso. Por ejemplo, la mayoría de los datos teológicos que hemos empleado en este libro –la formación del Canon, las discusiones sobre las naturalezas divina y humana de Jesús– están contenidos en Oriente y no en Occidente, e incluyen principalmente a obispos orientales. Las Iglesias Católica Oriental y Ortodoxa Oriental encarnan la antigua tradición con la misma profundidad que la Iglesia Católica Romana.
Además, existen Iglesias cristianas que surgieron a raíz de la Reforma, y que (a pesar de las diferencias con el catolicismo y la ortodoxia sobre temas que varían desde la justificación y la salvación, hasta los sacramentos) siguen exponiendo la doctrina tradicional sobre las naturalezas divina y humana de Jesús –como aparece en sus credos primeros–, incluyendo las interpretaciones que, según se afirma en la novela, violaron la «historia original» de Jesús. Y algunas de ellas estuvieron tan involucradas en la caza de brujas y de herejes como la Iglesia Católica Romana. (Por ejemplo, los obispos católicos no fueron quienes presidieron los juicios de Salem, Massachussets, en el siglo XVII).
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